Abrirse camino, buscarse la vida

Nunca hubo tantos medios, ni tantos canales de información tan fácilmente disponibles. Ni nunca estuvo el periodismo tan mal. La crisis económica de 2008 se llevó por delante a un buen número de medios de comunicación tradicionales. La crisis de los medios resultó especialmente notable en la prensa escrita, con una interminable sucesión de cierres en todo el mundo. Pero la crisis del periodismo tradicional no es atribuible del todo a la caída de los ingresos por publicidad tras el desinfle de la burbuja inmobiliaria. Las nuevas tecnologías cambiaron los medios y el juego cambió para siempre.

La disponibilidad infinita de información en Internet la ha convertido en mercancía barata. Una mercancía que es ahora consumida de nuevas formas en nuevos dispositivos que no existían hace 20 años.  Y todo ello, finalmente ha repercutido en las condiciones laborales de los periodistas, que ahora trabajamos (el que puede) en unos medios lanzados a una carrera loca por la escasa atención de los consumidores: titulares que no informan, titulares con preguntas que siempre se responden con un «no», listas que obligan a pasar a una nueva página, contenido viral sacado de Internet sin respetar la autoría, etc. Y a eso se añade un presupuesto menor o inexistente para mantener corresponsalías o pagar dignamente el trabajo de free-lances en países donde el trabajo de periodista es arriesgado.  Y sin embargo…

Y sin embargo, creemos que siempre harán faltan periodistas para ordenar los datos y contenidos, de lo contrario sólo serán  ruido. Creemos que siempre harán falta periodistas para transmitir la información al público de esas forma que jamás podrá imitar un algoritmo sin alma.  Creemos que el público seguirá ávido de noticias bien contadas, de reportajes interesantes, de historias emocionantes. Y sabemos que nadie nos regalará nada para llegar a ser los y las periodistas que realmente queremos ser, pero que está en nuestras manos intentarlo. Queremos  ser libres para contar las historias que nos gustaría leer y aprender equivocándonos. Y lo haremos aquí  nuestra manera.

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