Las que luchan por sus derechos

Foto: LasKellys.org

Según datos del informe anual del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC, por sus siglas en inglés), el turismo aportó 172.900 millones de euros a la economía española en 2017. Eso significa que el 14,9% de la riqueza generada en España el año pasado provino del sector turístico, aumentando en un 5,7% la generación de riqueza respecto al año anterior. Esa pujanza del sector viene acompañada de toda una serie de impactos y realidades sociales que no deberían soslayarse. Así, por ejemplo, la proliferación de pisos para alquiler turístico está subiendo el precio de la vivienda en el centro de las grandes ciudades y expulsando a la población nativa. Mientras que toda esa generación de riqueza se construye también sobre trabajo abnegado, insuficientemente pagado y precario.

Foto: LasKellys.org

El 11 de octubre de 2016, las camareras de piso crearon en España una plataforma para visibilizar su trabajo. Adoptaron como nombre de guerra la forma coloquial con el que eran conocidas: las kellys (“las que limpian”). Llevaban tiempo organizándose mediante las redes sociales, pero en 2016 dieron el paso de dar a conocer las malas condiciones laborales en un sector cuya cara pública son los caros hoteles de lujo o los sofisticados hoteles boutique. Así, un establecimiento hotelero que cobra varios cientos de euros a sus clientes por una estancia llega a pagar 2,5 euros por la limpieza de la habitación. En la práctica, es habitual encontrarse salarios de 700 euros mensuales en un sector donde se abusan de los contratos de prácticas y la subcontratación a empresas de servicios.

Las kellys han querido dar a conocer que tras esa fachada de lujo y sofisticación se encuentra la realidad de un sector donde hay trabajadoras que cobran muy poco y cuyo trabajo supone una actividad física que deja secuelas. Así, pedían en su manifiesto la consideración por parte de la Administración del suyo como un trabajo penoso que debe tener derecho a jubilación anticipada o el reconocimiento de enfermedades profesionales directamente relacionadas con el aparato motor y músculo esquelético.

El 6 de marzo de este año, dos días antes de la histórica huelga feminista en España, el ahora expresidente del gobierno, Mariano Rajoy, se comprometió a recibirlas en el Palacio de la Moncloa. La reunión tuvo lugar el 5 de abril. Y de allí salió el compromiso del presidente para «impulsar acciones para mejorar sus condiciones» de trabajo.

El 18 de mayo se reunió la mesa tripartita por la calidad en el empleo en el sector de la hostelería. Se adoptaron medidas como la creación en el Institto Nacional de Estadística de una categoría específica para las camareras de piso dentro de la clasificación de profesiones para poder estudiar la evolución de las enfermedades y accidentes laborales de las trabajadoras del sector el tiempo. Así, en el grupo de trabajo de enfermedades profesionales, en el que participan sindicatos, gobiernos autonómicos y administración central, se acordó incorporar los problemas específicos de las kellys en el cuadro clínico de enfermedades profesionales.

Ahora queda ver el grado de cumplimiento de todas las promesas de los políticos y su aceptación por parte de los empresarios, a los que las kellys han tenido que poner innumerables denuncias. Su caso es un ejemplo de cómo las trabajadores de un sector logran unirse gracias a las redes sociales y crean una plataforma reivindicativa que logra llegar a la primera plana de los medios. Hoy las kellys además de página web propia (laskellys.org), están presentes en Youtube e Instagram. Y su historia ha sido recogida en el documental «Hotel Explotación”. Son un ejemplo del sindicalismo del siglo XXI.

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