La brecha de género en la ciencia española

 

Ser científico en España no es fácil. Se trata de una carrera profesional donde grupos de investigación viven una permanente competición por presupuestos escasos que, además durante la crisis económica, fueron recortados hasta un punto que el diario El País hablaba en diciembre de 2017 de “colapso de la ciencia en España”. A esa permanente competición de méritos, se añade la temporalidad y precariedad de contratos asociados a subvenciones y proyectos. El futuro para muchas personas dedicadas a la ciencia pasa en estos tiempos por la emigración o simplemente el abandono de la carrera científica para buscar trabajo en otro sector.

Si la carrera científica ya es difícil, lo es aún más para las mujeres científicas que desean ser madres. Las bajas por maternidad se convierten en un lastre en el currículum de un sector tan competitivo. Así, en febrero de 2018 la investigadora María de la Fuente, madre de dos hijos, inició una campaña en la página web change.org dirigida al Instituto de Salud Carlos III con el lema “dejen de discriminar a las mujeres científicas por ser madres”. María de la Fuente explicaba que había pasado por una evaluación donde se medía el número méritos académicos acumulados en un período dado de tiempo y que en ningún momento se tenía en cuenta que ella había acumulado 13 meses de baja por maternidad. Por tanto, para el comité de evaluación, sobre el papel, ella era mucho menos productiva que los hombres con los que competía. La petición de change.org hablaba por tanto de la existencia de una “brecha de género en la ciencia”. El fenómeno, por cierto, ya se recogía en 2010 en las conclusiones del Libro Blanco de de la Situación de las Mujeres en la Ciencia Española, editado por el Ministerio de Ciencia e Innovación. En sus conclusiones, se señalaba el impacto de la maternidad en la expectativas profesionales de las mujeres científicas, sobre todo cuanto mayor era el nivel laboral.

Ahora María de la Fuente y otras mujeres con carreras científicas y tecnológias, como Carmen Agustín, Ana Isabel González-Tablas y Diana de la Iglesia, protagonizan la campaña de change.org “O científica o madre” donde dan a conocer lo extendido del problema. En España se hace difícil compatibilizar la carrera profesional en el mundo científico con la maternidad. La situación la han vivido muchas mujeres a las que se les dice que por ser madres tiran su carrera por la borda. El perjuicio para las mujeres es que se ven obligadas a renunciar a contratos de trabajo o a tener que retrasar la maternidad. En cualquier caso, es la sociedad en su conjunto la que pierde cuando una persona brillante dedicada a la ciencia no logra alcanzar su máximo potencial académico y científico.

Cuenta María de la Fuente que, tras lanzar la campaña original, el Instituto de Salud Carlos III se interesó por su caso pero no hubo ningún cambio en el siguiente concurso de méritos. Ahora, trata de llamar la atención sobre el problema en esta campaña que promueve compartir testimonios personales con el hashtag “oCientíficaoMadre” y también está presente en Facebook. Así, podemos leer en Twitter el testimonio de otras muchas mujeres que han compartido su experiencia personal como científica que se han visto penalizadas en su carrera profesional por el hecho de ser madre.

Los currículum personales de las mujeres científicas que encabezan la campaña son muy destacados. Sus carreras profesionales tocan disciplinas como la Inteligencia Artificial, la oncología o las neurociencias. Pero las propias promotoras de la campaña son conscientes de que el problema de la brecha de género en la ciencia de alto nivel se extiende a otros campos profesionales y oficios. Por eso quieren hacer extensiva la campaña de “oCientíficaoMadre” a mujeres de todas los sectores y ámbitos a compartir experiencias similares.

 

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