Publicar anónimos, entrevistar al diablo: buscando los límites del periodismo

El pasado día 5 de septiembre el diario The New York Times publicó un artículo de opinión anónimo escrito por un miembro de la Casa Blanca donde cuenta cómo miembros del gobierno de Donald Trump están actuando a sus espaldas para evitar que tome o se ejecuten lo que ellos consideran decisiones equivocadas por parte del novato e irascible presidente. La página web del canal de televisión estadounidense Univisión ofrece una traducción del artículo al español con anotaciones de Eduardo Suárez.

El artículo, como no podía ser de otra forma, generó un enorme revuelo por las implicaciones que tiene que lo contado en él sea verdad. Las especulaciones sobre su autoría llevaron a más de uno a realizar un análisis concienzudo del texto buscando parecidos en estilo y contenido con textos y discursos previos de miembros destacados del gobierno de Trump. Por ejemplo, el empleo del sustantivo “lodestar”, que aparece en varios discursos del vicepresidente Mike Pence, podría ser una pista de que el anónimo autor se trata de alguien de su equipo.

La publicación de un artículo anónimo es algo inusual. Y dada las normas internas del periódico, dentro de la redacción sólo tenían conocimiento de la decisión de publicarlo el responsable de la sección de Opinión, que no tienen deber de informar al director. Estoy coloca a los periodistas del diario neoyorkino en una situación inusual: su afán periodístico de investigar la identidad del autor podría chocar con las garantías dadas desde la sección de Opinión de garantizar su anonimato.

Foto: Time.

Steve Bannon, el polémico ideólogo de la alt-right estadounidense y fugaz asesor presidencial de Donald Trump, estaba invitado al New York Festival que organiza el semanario The New Yorker, toda una referencia intelectual progresista de la Costa Este. Pero la campaña negativa en redes sociales y la amenaza de no acudir de otros invitados de perfil ideológico muy distinto, como el cineasta Judd Apatow o el actor Jim Carrey, llevó a los organizadores del festival a retirar la invitación.

Contaba Álex Vicente en su reseña para el diario madrileño El País del documental “American Dharma” que el director Errol Morris se mostraba sorprendido de que Bannon era el primer personaje que había visto aceptar ser comparado con el diablo. Así que la reflexión es, ¿es correcto darle un altavoz mediático al diablo?

Reflexiona Eduardo Suárez en Letras Libres que “no siempre merece la pena entrevistar al diablo”.  Su artículo señala que Bannon es un personaje cuya relevancia política real ahora es muy pequeña. Por tanto, no estaríamos ante un personaje desagradable pero de elevado interés informativo, sino una plataforma para permitirle a alguien así seguir siendo centro de atención.

 

Be the first to comment on "Publicar anónimos, entrevistar al diablo: buscando los límites del periodismo"

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*