No sabemos cómo se cura el coronavirus, no sabemos cuánto tiempo tardaremos en pararlo al menos, no sabemos cuándo habrá una vacuna, no sabemos cuánto tiempo tendremos que seguir encerrados en casa, no sabemos cuántos más van a morir.

Los economistas, los hombres de estado y de las finanzas, los de los números y las grandes decisiones, dicen también que no sabemos muchas cosas del “día después”, que no sabemos cuánto se verá afectada la economía, qué porcentajes de PIB tendremos de caída, cuánto afectará la pandemia al crecimiento mundial, a la deuda y a otras muchas cosas que ellos manejan y de las que tanto nos hablan.

Pero ya sabemos cómo irá esto.

No sabemos si el coronavirus nos hará mejores como personas, más solidarios, si nos volverá más sensibles hacia las cosas cotidianas, aquellas que teníamos casi apartadas y olvidadas por tenerlas tan a mano. No sabemos si ya dejaremos de ver como enemigo al que viene de fuera porque quiere vivir mejor que en su país. No sabemos si ese “día después” querrán, o querremos, hacerle algo más de caso a este planeta que cada vez se queja más porque lo estamos ahogando.

Pero ya sabemos cómo irá esto.

Sí lo sabemos. Sabemos que muchos de los que nos estamos yendo a casa con un ERTE no vamos a volver. Sabemos que muchos ERTEs van a ser EREs con un tiempo de por medio. Sabemos que habrá gente que gane dinero con esta crisis, que volverá a haber ganadores y perdedores, que los perdedores serán la mayoría, que seremos la mayoría, que vendrán años duros para recuperarse de esta situación.

Sí lo sabemos. Sabemos que la receta volverá a ser la misma, que será el sacrificio de muchos, que habrá que controlar el déficit y ser más competitivos. Sabemos que por ello los sueldos no subirán y que las condiciones de trabajo serán más duras, que será más difícil encontrar empleo y que nos podrán otra reforma laboral.

Sabemos que con las pensiones muchos llegarán todavía peor a fin de mes, que en los servicios públicos habrá que ahorrar, que los jóvenes lo tendremos peor, que le darán una patada adelante a nuestro futuro, que pagarán los pobres como siempre.

Como siempre. Ya sabemos cómo irá esto.

Pablo Fullard