Lucía M.A. trabaja como conserje en un colegio de Extremadura y hoy nos cuenta su historia.

“Creo que se están olvidando de nosotros, de nuestros derechos y nuestra seguridad frente al virus”.

Junto a su familia, Lucía vive en el inmueble habilitado en el centro escolar donde trabaja desde hace casi 10 años, tiene una hija y tal y como nos asegura, teme que con una vuelta a las aulas su salud esté gravemente expuesta.


“ Mi trabajo implica limpiar las zonas comunes y encargarme de la basura, realizar labores de mantenimiento del edificio, recibir el correo, controlar las entradas….y todo ello supone un gran riesgo.”


Tal y como afirma, aunque le han facilitado material desinfectante e intenta respetar las distancias de seguridad, el regreso hace unos días de los profesores y la inminente llegada de los alumnos, le generan una gran ansiedad ante la posible falta de concienciación de pequeños y mayores.

“Mucha gente tiene miedo, eso es cierto, pero algunas familias no se toman en serio las medidas de prevención. Hay niños que acostumbran a quitarse la mascarilla, y madres y padres que, estoy segura, si ven que su empleo peligra, no dudarán en acudir al trabajo, mandando a sus hijas e hijos a clase a pesar de tener síntomas.”


La presión de sindicatos y colectivos del sector educativo no ha tenido los efectos esperados, y a pesar de reivindicar desde hace meses la falta de medios materiales y personales, así como un protocolo seguro para el comienzo de curso, afirman que las autoridades han desoído totalmente sus demandas.

Lucía está totalmente de acuerdo con ellos, ya que según sus palabras, desde el comienzo de la pandemia no se ha prestado atención a las posibles problemáticas que el comienzo del curso traería consigo para todos los profesionales, quienes, tal y como nos recuerda, no solo son docentes.

“Los medios hablan de profesores y familias, pero de nosotros no hablan. Las personas que nos encargamos de la limpieza, el mantenimiento, y el personal de apoyo al alumnado, por ejemplo, también somos esenciales, y más en estos momentos. Sin embargo, no contamos con ningún tipo de visibilidad, y ni los medios ni la administración nos presta ningún tipo de atención.”


Estos días Lucía se enfrentan no solo a la incertidumbre y sus propios miedos, sino también a una total indefensión ya que según asegura, los protocolos son confusos y a lo largo de los meses de verano contaban con una total falta de información.

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