Clara Castro y su hermana son estudiantes de una universidad pública de gran prestigio en España. Ambas han sufrido un auténtico calvario durante los últimos meses.

En el mes de febrero, antes de que comenzara la pandemia eran como cualquier otro joven que estudia lejos de su familia y amigos, pero que desea invertir todos sus esfuerzos y ahorros familiares con la ilusión de alcanzar un futuro mejor. Ahora, la desinformación, incertidumbre, falta de recurso y la depresión en la que ha caído su hermana han cambiado por completo su vida.

Clara nos cuenta que con la pérdida de su padre a causa del COVID-19, su hermana cayó en una fuerte depresión que le llevo a ausentarse de las clases durante algunas semanas. Aunque estaba diagnosticada y en tratamiento psiquiátrico la universidad considera estos casos como “abandono de estudios”, perdiendo así la beca que necesita para continuar.

“El virus se llevó a nuestro padre pero también todo por lo que hemos trabajado todos estos años.”

Las hermanas pertenecen a una familia que según nos cuentan “llega muy justa a fin de mes” sin embargo, se han visto obligadas a estudiar fuera de su municipio de origen dado que son de un pequeño pueblo de Cáceres donde no existe un abanico formativo. Para ellas, por lo tanto, las ayudas al estudio son esenciales, pero la ausencia de éstas no son el único problema al que se enfrentan.

“Existe una total desinformación. Quienes deberían darnos respuestas no saben nada sobre lo que debemos hacer ni lo que podría ocurrir en las próximas semana. Es increíble que, meses después de que comenzara la pandemia sigamos en la misma situación.”

Tal y como hacen los colectivos estudiantiles, Clara demanda que las instituciones y autoridades marquen un camino a seguir y que éste garantice la seguridad de todos.

Según sus palabras, la situación está agudizando las diferencias entre las familias con pocos recursos y aquellas que cuentan con una buena situación económica, ya que, según le cuentan amistades que han tenido la oportunidad de acudir a universidades privadas, en éstas han facilitado calendarios y pronósticos sobre la asistencia presencial o no a las aulas, y aportado además material didáctico on line a los estudiantes desde el comienzo del nuevo curso.

Clara no pide ayuda, sobre todo solicita información ya que a ellas y al resto de universitarios les asaltan numerosas dudas:

“No sabemos si buscar o no alojamiento para este curso. Tampoco si debemos comprar material que en el caso de acudir a clase necesitaríamos para nuestras prácticas. Todo eso supone un gran esfuerzo económico para mi madre y pagarlo supondría renunciar a otras cosas básicas y necesarias para el día, por lo que bajo ningún concepto podríamos invertir ese dinero en vano. ¡Y más ahora que mi hermana ha perdido la beca!”

Como ellas, son muchos los estudiantes que hacen frente a una pandemia que no solo se ha llevado a sus seres queridos, les ha distanciado de sus amistades y ha cambiado por completo su vida. También está acabando con sus oportunidades e ilusiones de futuro.