Esta semana os animamos a conocer la labor de STEM, un sindicato que ha fascinado a todos los que formamos parte de AEP no solo por la naturaleza de las reivindicaciones que defiende, sino también por su dinámica interna y el gran compromiso de quienes participan en sus actividades.

¿Qué es STEM? ¿Cuándo se creó y con qué pretensión?

STEM (Sindicato de Trabajadores y Trabajadoras de la Enseñanza de Madrid) es un sindicato de enseñanza cuyo ámbito territorial es la Comunidad de Madrid, puesto que se enmarca dentro de una organización confederal, la Confederación de STEs (en el sector de educación), que a su vez participa de una organización intersectorial más amplia, la Confederación Intersindical. Mantenemos los mismos principios y estructuras básicas que el resto de sindicatos de la Confederación compartiendo objetivos, política y acción sindical en aquello que es de interés común, pero tomamos nuestras propias decisiones en lo que afecta a la Comunidad de Madrid “sin pedir permiso” ni depender de una instancia superior a nivel estatal, puesto que esta instancia superior no existe: la Confederación de STEs no es sino un órgano colegiado formado por representantes de los sindicatos de todos los terriotorios para coordinar políticas y acciones a nivel estatal, pero no para imponer a los territorios las decisiones que deban aplicar en su ámbito.

Nuestro sindicato, al igual que el resto de organizaciones de la Confederación de STEs, tiene su origen en los últimos años del franquismo. Se puede decir que los STEs fueron el primer movimiento genuinamente sindical (y asambleario) dentro de la enseñanza tras casi 40 años de dictadura, ya que los STEs, y por supuesto STEM, surgieron de un fuerte movimiento asambleario que tuvo lugar en estos años en los centros educativos y que dio lugar a coordinadoras de profesorado al margen del sindicalismo vertical oficial. Estas coordinadoras se autoorganizaban para apoyarse en sus reivindicaciones ante la Administración, y no solo se oponían al “verticalismo” oficial sino al corporativismo:

Nacimos en el ámbito educativo pero sintiéndonos parte de la clase trabajadora y comprometidos, por tanto, con la emancipación de la totalidad de trabajadores y trabajadoras y con la defensa de sus intereses de clase.

El congreso fundacional de los STEs tuvo lugar el 1977, año de legalización de los sindicatos. El origen asambleario de los STEs (rasgo que mantenemos y que es una de nuestras señas de identidad) determinó su carácter confederal y la soberanía de las organizaciones territoriales en la toma de decisiones. Otros docentes de tendencia predominantemente progresista optaron por engrosar las recién creadas federaciones de enseñanza de los sindicatos que conocemos como “mayoritarios”, una vez estos fueron legalizados. La pretensión de los docentes que ya antes de la legalización conformaron lo que luego serían los STEs era construir un sindicato unitario, asambleario, autónomo y plural pero enmarcado dentro de la izquierda política, social y cultural.

¿Qué diferencia a STEM de otros sindicatos?

Hay que trazar una primera línea divisoria con los llamados sindicatos corporativos, que son aquellos que dicen defender a sus afiliados desde una perspectiva “profesional” y “sin meterse en política”, es decir, la derecha sindical.

Nosotros reivindicamos el carácter sociopolítico y de clase de nuestra organización. Esto quiere decir que sin renunciar a la negociación en los foros en los que tenemos representación, y sin renunciar al asesoramiento a nuestra afiliación y al resto de trabajadores de nuestro sector, defendemos la lucha y la movilización en pro de la transformación social, de los intereses de los trabajadores y trabajadoras de nuestro sector y de la clase trabajadora en general.

Otra segunda línea divisoria la podemos trazar con los sindicatos “mayoritarios” CCOO y UGT. Las comillas son intencionadas, porque por ejemplo en enseñanza pública no universitaria, a pesar de que STEM es minoritario en Madrid, nuestra confederación es la fuerza mayoritaria a nivel estatal, y curiosamente esto poca gente lo sabe. Hemos compartido luchas con las federaciones de Enseñanza de estos sindicatos, coincidimos y colaboramos en diversas plataformas y conocemos gente muy válida y comprometida entre sus representantes y delegados. Pero una cosa que nos diferencia de ellos, además de que consideramos que nuestra postura es más coherente en la práctica con los valores de la izquierda (al menos en la educación, que es nuestro ámbito), es nuestro funcionamiento interno:

Uno de los aspectos compartidos por todos los sindicatos de nuestra confederación es nuestro carácter asambleario. Ser asamblearios no significa convocar de vez en cuando una reunión informativa para la afiliación y llamarle asamblea. Significa, por ejemplo, que no tenemos cargos ejecutivos. Los miembros del equipo sindical asumen las distintas funciones de forma rotativa o/y consensuada, ya sea responder a consultas telefónicas o por correo, portavocía, negociación con otras organizaciones, reuniones con la Administración, relación con los medios, redes sociales…

El órgano de coordinación de STEM es la Secretaría, que es un órgano colegiado formado por 11 miembros elegidos en cada congreso por la afiliación, y que proponen la línea sindical y marcan la hoja de ruta del sindicato en el día a día, siempre de acuerdo con las decisiones de la Asamblea de afiliados y afiliadas. No tienen por qué ser miembros del equipo sindical, ni tienen por qué estar liberados. De hecho, actualmente la mayoría de los miembros de la Secretaría están trabajando en sus centros. La mayor parte de las veces los acuerdos se adoptan por consenso, pero llegado el caso, las decisiones se adoptarían por mayoría en este foro. A estas reuniones puede asistir cualquier afiliado, que si bien no tendría derecho a voto si no forma parte de la Secretaría, sí puede tomar la palabra y expresar su opinión en todo momento.

Las decisiones de calado, como puede ser la convocatoria de una huelga o el apoyo a una convocatoria de otra organización, la formalización de una coalición electoral, etc. siempre deben ir refrendadas por la Asamblea general de afiliados y afiliadas, que se reúne al menos una vez por trimestre y de cuya convocatoria se informa a toda la afiliación, de modo que todo afiliado o afiliada tiene voz y voto.

Otro elemento que nos distingue de las organizaciones “mayoritarias” y que ya hemos comentado antes es que en las decisiones que STEM tome en su ámbito territorial, que es la Comunidad de Madrid, somos soberanos; como consecuencia de nuestro funcionamiento confederal a nivel estatal, no hay una instancia superior que nos pueda marcar la línea a seguir o que vete las decisiones o acuerdos a los que lleguemos en el ámbito autonómico.

Una crítica que hacemos a estas organizaciones, y otro elemento que nos diferencia, tiene que ver con la relación que mantienen con el poder. Creemos que los sindicatos son necesarios y aceptamos un cierto nivel de financiación con cargo a fondos públicos siempre y cuando las reglas sean iguales para todos, y en función de la representación obtenida en elecciones sindicales en condiciones de igualdad. Pero CCOO y UGT (y CSIF en el lado de los sindicatos corporativos) mantienen con la Administración General del Estado acuerdos exclusivos que han renovado con gobiernos de distinto signo. En virtud de estos acuerdos, por ejemplo, se les otorgan una serie de cupos extra de horas sindicales más allá de lo que les corresponde por su representatividad real, cupos que pueden emplear según les parezca, destinándolos a educación, sanidad, etc. Este tipo de acuerdos con las Administraciones pueden ser legales, pero a nuestro juicio son bastante censurables.

En todo caso, consideramos que la financiación de una organización sindical debe proceder fundamentalmente de las cuotas de su afiliación, y en el caso de STEM, estas suponen más de un 90% de nuestros ingresos. No seremos nosotros los que abanderemos el discurso que pide que se corte el grifo a los sindicatos. ¿Pedimos lo mismo para los partidos políticos, la iglesia o el ejército? ¿Por dónde habría que empezar?. Sí denunciamos, claro está, la sobrefinanciación y sobrerrepresentación de unos sindicatos respecto a otros.

No obstante, consideramos que las bases de CCOO y UGT pertenecen a lo que podríamos definir como izquierda sociológica. Respetamos a su afiliación, y aunque mantengamos discrepancias de calado a nivel de organización, entendemos que tenemos que mantener vías de comunicación en pro de una respuesta unitaria ante los ataques de la derecha neoliberal madrileña, que también genera un amplio rechazo entre las bases de estos sindicatos.

Ante la variedad de opciones sindicales que hay más allá de los “corporativos” y los “mayoritarios”, concluiremos este punto destacando algún aspecto que creemos que diferencia a STEM de otras organizaciones de lo que podríamos llamar el sindicalismo alternativo.

  • Aunque muchos de nosotros participemos en distintos movimientos sociales, y aunque creemos que hay que buscar el entendimiento y cuando sea posible la unidad de acción con movimientos sociales en torno a plataformas, mareas, etc., tenemos muy claro que no somos un movimiento social, sino un sindicato. Nuestra labor primordial, por tanto, es defender los intereses de los trabajadores y trabajadoras de nuestro sector y de la clase trabajadora en general. No podría ser de otra manera en una organización en la que son los propios trabajadores y trabajadoras quienes deciden sobre los asuntos importantes, Por ejemplo, nuestra participación o no en una huelga no la decide una determinada plataforma, ni el portavoz de STEM en dicha plataforma, sino nuestra Asamblea de afiliados y afiliadas.
  • Como ya hemos comentado anteriormente, y precisamente porque creemos que el trabajo sindical es digno y necesario, nosotros, al contrario que otras organizaciones de lo que podríamos definir como sindicalismo alternativo, no defendemos que se deje de financiar a los sindicatos con dinero público. Sí decimos que los sindicatos debemos financiarnos fundamentalmente con las cuotas de la afiliación y que la financiación pública de todas las organizaciones sindicales, así como la asignación de horas sindicales, debe ser equitativa y proporcional a la representatividad de cada organización.
  • STEM es plural dentro de su tendencia claramente izquierdista, pero con todo el respeto que nos merecen, las ideas ácratas no predominan entre nuestra afiliación. Es por ello que no compartimos posicionamientos clásicos del anarcosindicalismo como el rechazo de la figura del liberado. Como creemos que el trabajo sindical es digno y necesario, no nos genera ningún tipo de culpabilidad que nos lleve por ejemplo a autoimponernos medias liberaciones. Es la Secretaría la que propone a las personas más idóneas para asumir las horas sindicales de las que disponga el sindicato o si hay que retirárselas a alguien para cedérselas a otro, y es la asamblea la que lo rechaza o lo ratifica. Y desde luego, es el sindicato el que decide cómo le conviene, estratégicamente, agrupar esas horas sindicales (en medias liberaciones o liberaciones completas) para sacarles el máximo partido en beneficio de la afiliación y de la acción sindical.
  • A diferencia de lo que observamos en otras organizaciones del ámbito del sindicalismo alternativo, que seguramente con muy buena voluntad tienden a posicionarse muy rápidamente sobre asuntos sociopolíticos complejos, nosotros preferimos hacer un análisis sosegado, aún a costa de que nuestro logo no aparezca en algún que otro cartel. Por ejemplo tuvimos serias dudas respecto a dar nuestro apoyo explícito a la manifestación con motivo de la Cumbre del Clima, y al final nuestra asamblea decidió no darlo. Ya había ocurrido anteriormente, por ejemplo, en el caso de la guerra de Siria, ante la cual otras organizaciones se posicionaron en favor del llamado “Ejército Libre”. El tiempo parece haber confirmado nuestras sospechas de que no se trataba precisamente de unos defensores de la democracia y la libertad. Sin embargo, ese análisis sosegado y en profundidad que intentamos hacer de las cuestiones sociopolíticas a veces nos ha llevado a posicionamientos claros en asuntos respecto a los que otras organizaciones se muestran más ambiguas. Es el caso del tema de la prostitución, respecto al cual nuestra asamblea de afiliados y afiliadas se ha manifestado claramente por la abolición, así como por la no legalización de los vientres de alquiler, de modo que a día de hoy el posicionamiento del sindicato respecto a estos temas es claro. También nos hemos desmarcado de tendencias que en ciertos momentos han sido asumidas por amplios sectores de la izquierda sindical como el “reparto de alumnado”, como explicaremos más adelante.

¿Estáis comprometidos con otras reivindicaciones más allá del sector educativo?

Por supuesto que sí… Los STEs surgieron en el ámbito de la enseñanza, pero como sindicatos de clase, somos solidarios con las reivindicaciones de la clase trabajadora porque somos clase trabajadora. Esto es muy importante destacarlo, ya que hay sectores de la docencia y del funcionariado que se identifican más con la figura del profesional liberal que con la cajera, la enfermera, el estibador o el personal de limpieza. Seguramente esa actitud de una parte nada desdeñable de los docentes explique en cierta medida la dificultad de movilizar a nuestro sector en comparación con otros colectivos.

Posiblemente con este discurso nos granjearemos algunas enemistades en nuestro gremio, pero cuando tenemos que meternos en un charco, nos metemos, ya que procuramos ser coherentes. Es por eso, y porque también somos solidarios con las reivindicaciones de los trabajadores y trabajadoras de la sanidad pública, que desde hace más de diez años hacemos dos campañas anuales, una en junio y otra en diciembre, que bajo el lema “Pásate a la Pública”, y coincidiendo con el momento en que los funcionarios adscritos a MUFACE podemos cambiar de entidad médica colaboradora, recomendamos a los compañeros y compañeras adscritos a entidades médicas privadas que elijan ser atendidos en la sanidad pública, porque entendemos que no es coherente la defensa de los servicios públicos por un lado y colaborar al desvío de más de 2.000 millones de euros de dinero público anuales a las empresas de la sanidad privada.

En otros territorios Como País Valencià, Canarias o Aragón, a partir de los STEs se articularon Intersindicales que fueron agrupando sindicatos de sectores muy diversos. No es el caso de Madrid. Por lo que a STEM respecta, estamos en un momento de afianzamiento en el cual es prioritario darnos a conocer, y dar a conocer nuestro modelo sindical y nuestro discurso en el ámbito socio-político. Hace no mucho había un gran número de docentes que ni siquiera sabía de nuestra existencia. Creemos que eso está cambiando, pero a día de hoy nuestro equipo sindical es reducido y hay que atender prioridades.

En la medida en que más docentes depositen en nosotros su confianza y se impliquen en nuestra acción sindical, incrementaremos nuestras posibilidades de tejer alianzas con sindicatos de otros sectores, del ámbito de la izquierda, que puedan compartir nuestro modelo sindical: de clase, independiente de partidos políticos, asambleario, feminista e internacionalista.

¿Por qué vale la pena apoyar vuestra labor y participar en vuestras actividades?

Para empezar, porque en STEM se puede participar. Como ya hemos comentado anteriormente, no en todos los sindicatos está recogido a nivel estatutario que los afiliados puedan estar presentes junto al secretario general y los secretarios de las distintas áreas y dar su opinión en las reuniones donde se decide la estrategia del sindicato… y es muy respetable; cada organización se rige por sus estatutos.

Nosotros no tenemos ni secretaría general ni nigún otro cargo ejecutivo, pero a las reuniones de nuestra Secretaría, el órgano de coordinación del sindicato, puede asistir, si así lo desea, cualquier afiliado o afiliada a debatir y dar su opinión, y como ya hemos comentado, las decisiones de especial relevancia se deciden en la Asamblea General, en la que todo afiliado tiene voz y voto.

En segundo lugar, porque estamos acostumbrados al debate y el debate nos enriquece. No somos ajenos a un problema muy común en toda organización en los tiempos que corren: Aunque sentimos que en general nuestra afiliación valora muy positivamente nuestra labor, el estrés y la sobrecarga de trabajo hace que muchos afiliados y afiliadas no participen activamente en la vida del sindicato, pero los que se acercan suelen valorar la oportunidad que se les brinda de arrimar el hombro, suelen irse con la impresión de que han aprendido algo y suelen repetir, más teniendo en cuenta que el calendario de reuniones de Secretaría es llevadero.

Por último, destacaremos que el hecho de no depender de estructuras jerárquicas nos permite poner sobre la mesa asuntos que en otras organizaciones pueden en algunos casos no considerarse oportunas y de algún modo quedar relegados, y hemos sido capaces de abrir debates y defender en solitario posturas que han acabado poco a poco siendo asumidas por otras organizaciones. Es el caso del laicismo. Durante más de 20 años, estamos presentes en la Plataforma por una Escuela Laica. El precio de nuestra coherencia es que ni hemos tenido, ni tenemos ni tendremos afiliados entre el profesorado de Religión. Podemos prescindir de esas cuotas… pero lo más importante es que la idea de que la asignatura de Religión debe salir del currículum se vaya abriendo paso, poco a poco, entre la afiliación de otras organizaciones.

Tal es el caso de nuestra postura, compartida a nivel confederal, a favor de un nuevo sistema de acceso a la función pública, la doble vía o acceso diferenciado, que también se va abriendo paso en los debates internos de otras organizaciones, y cuyo fin no es otro que facilitar el acceso a docentes bien preparados y con experiencia que se ven obligados a reexaminarse constantemente y a permanecer, incluso hasta su jubilación, en una situación de inseguridad y precariedad.

Lo mismo ocurre con el llamado “Programa Bilingüe”, Fuimos de los primeros en denunciar claramente el fraude pedagógico que supone, además de su carácter segregador, y en abogar por su desmantelamiento. Hoy en día está en tela de juicio (más por lo primero que por lo segundo), hasta el punto de que el propio Consejero, antes de la pandemia, reconoció que quizá hubiera que “revisarlo”.

En definitiva, en STEM somos soberanos para poner sobre la mesa los debates que le preocupan al profesorado comprometido con una escuela pública, laica, democrática y al servicio de la clase trabajadora, sin olvidarnos del asesoramiento a la afiliación y la denuncia de las vulneraciones de los derechos de los trabajadores y trabajadoras, como corresponde a todo sindicato que se precie.

Muy pronto, quienes forman parte de STEM continuarán compartiendo con nosotros los detalles de sus actividades reivindicativas, revelándonos las problemáticas del sistema educativo en España y describiendo el impacto de la pandemia en el día a día de docentes, estudiantes y sus familias.
Hasta entonces, os animamos a seguir informándoos sobre su labor.

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