En vuestras palabras, ¿Cómo describiríais el sindicato?¿Cuáles son vuestras principales reivindicaciones?

Alfredo: co.bas somos un sindicato que nació de una ruptura de parte de la afiliación de CC.OO, contra sus formas y métodos de hacer sindicalismo, donde la afiliación quedaba relegada a un segundo o tercer plano. Aunque el proceso se fue gestando durante muchos años, el detonante final fue la decisión de la dirección del sindicato de firmar un ERE con 15.000 despidos en Telefónica, contra la decisión de los afilaidos/as y de la plantilla.

En co.bas no hemos inventado nada, creemos que hay que recuperar el criterio más básico de lo que es un sindicato, un instrumento de lucha y organización de la clase obrera, una herramienta construida y dirigida por los trabajadores/as, que luche cada día para involucrar a la clase trabajadora, para generar esa conciencia de clase.

Los “grandes sindicatos” se han convertido en instrumentos del Estado, financiados por éste, dirigidos por una casta burocrática que pretende actuar como si fueran “intermediarios” entre los trabajadores/as y la patronal en lugar como lo que debe ser en rigor un sindicato, representantes de la clase obrera.

Luego se extrañan de que la gente más joven tenga tanta desafección de los sindicatos.

co.bas es una organización sindical que se financia exclusivamente de las cuotas que ponemos los afiliados/as no recibimos subvención estatal alguna y ni la queremos. La independencia de un sindicato obrero del Estado del gobierno de turno es clave para no acabar sucumbiendo.

Sois uno de los sindicatos más activos en nuestro país ¿Cuáles son las trabas más comunes que os encontráis a diario por parte de las empresas?

Alfredo: Todas las empresas se acogen a la legislación vigente, una legislación laboral que tras más de 50 reformas desde 1980 se rige por un Estatuto contra los trabajadores que fueron moldeando entre la patronal y todos los gobiernos de turno. Pero en rigor, es tanta la desfachatez y la impunidad que cuando la Ley no les parece suficiente para sus intereses se la saltan, no la cumplen y punto.

Es una lucha diaria con una patronal insaciable, con gobiernos que acaban descargando la crisis sobre las espaldas de los trabajadores/as y la gente pobre, y que, en momentos de crisis, como sucede ahora y lleva sucediendo dese 2008, aprovechan el aumento de paro para contratar a la carta. Las grandes empresas despiden a sus trabajadores/as más antiguos para contratar gente nueva en peores condiciones, bajando sueldos y precarizando el empleo. La precariedad laboral y todo el entramado de subcontrataciones que hacen las empresas hace mucho más difícil poder organizar a los y las trabajadoras para hacer frente a las agresiones que sufren a diario.

¿Cómo valoráis el aumento de la subcontratación por parte de grandes empresas? ¿Qué medidas proponéis al respecto?

Alfredo: Es un modelo de explotación que se está imponiendo desde hace años, y que permite a las empresas “flexibilizar”, adaptar las plantillas a los flujos del mercado, reducir costes de producción… es decir, rebajar las condiciones salariales y de derechos de los trabajadores/as, aumentar el beneficio de las empresas.

Este tipo de modelo es el que facilita el aumento de la explotación, las privatizaciones y divide a las plantillas.

En esto lo peor es que hay sindicatos, sobre todo CCOO y UGT, que han normalizado esto a tal punto que el siguiente paso ha sido negociar las dobles y triples escalas salariales y de derechos. Por ejemplo, los que llevan años tienen unas condiciones salariales y de derechos mientras que los nuevos, muchas veces jóvenes, entran con otras condiciones y además detrás vienen los que están en ETTs y así muchas empresas son un verdadero entramado de subcontrataciones con diferencias vergonzosas entre trabajadores que hacen la misma labor.

Hay que acabar con la subcontratación empezando por limitar las subcontrataciones, por imponer las mismas condiciones de trabajo y salario de todos los trabajadores/as de una empresa, lo que les forzará a que las empresas contraten directamente a todo el mundo.

Por ejemplo, es muy habitual que la limpieza y mantenimiento en las empresas se subcontrate y se vea como algo normal. Nosotros defendemos que tienen que estar contratados por la misma empresa. Para que un autobús o un tren de Metro funcione hacen falta conductores/as, mecánicos, limpiadores/as, personal de estaciones, administrativos/as… y todo ello es lo que hace que funcione una empresa.

¿Qué papel creéis que debe jugar un sindicato en la inclusión de colectivos minoritarios o en romper problemas estructurales como la brecha salarial?

Alfredo: Un sindicato obrero debe jugar un papel esencial en la lucha contra toda discriminación, contra toda forma de opresión y desigualdad.

El viejo lema de la lucha obrera “a igual trabajo igual salario”, tiene hoy mas vigencia si cabe que nunca, por eso lo seguimos gritando en las manifestaciones y es parte esencial de nuestra lucha.

Hay multitud de injusticias que se producen cada día y se “normalizan” o pretenden normalizarse. Que un trabajador o trabajadora se vea discriminado, privado de trabajo o teniendo que aceptar los peor remunerados y duros por ser migrante es una vergüenza.

En co.bas hacemos nuestro ese grito de “nativa o extranjera la misma clase obrera”, hemos denunciado y denunciaremos la ley de extranjería por racista y xenófoba, exigimos la regulación de más de 600.000 migrantes y por eso apoyamos la actual campaña de distintos colectivos de regularización ya.

En co.bas hay un compromiso por el apoyo a todos los colectivos que por razones de género o de orientación sexual son discriminados/as y hay una voluntad declarada de combate al machismo en cualquiera de sus manifestaciones fuera y dentro del sindicato.

Un sindicato obrero que lucha por la unidad de la clase obrera para defender sus derechos convierte esa unidad en un cascaron vacio si los trabajadores nos hacemos cómplices por activa o pasiva de la opresión a una parte de nuestros compañeros y compañeras.

Esta batalla es crucial a nivel general y cada día en las empresas y en la vida del propio sindicato. Y de nuevo, en esto tenemos una diferencia frontal con los dirigentes de CCO y UGT. No se puede hablar de combatir el machismo y estar contra la desigualdad cuando se tolera y se alienta las subcontrataciones es los sectores donde el trabajo está más feminizado. O como ahora se elogia el acuerdo del Pacto de Toledo, se defiende por enésima vez ese Pacto ruinoso para la clase obrera, cuando el 62% de las pensiones están por debajo del SMI y se da por bueno que millones de pensionistas estén con pensiones por debajo del umbral de la pobreza ¿quiénes? en su inmensa mayoría mujeres, con pensiones de viudedad.

Por ejemplo, según el informe de la Seguridad Social del pasado mes de septiembre había 2,3 millones de pensiones de viudedad de ellas 1,78 millones oscilan entre menos de 150 euros al mes y 900 el máximo, es decir el 77% de las pensiones de viudedad oscilan entre la miseria absoluta y la relativa. Y todo ello sin contar con que los datos “más positivos”, los de la muy mal llamada pensión media, indican 1.234,15 euros/mes, para los hombres y 812,25 euros para las mujeres.

Dado que la unión hace la fuerza ¿Qué estrategias de coordinación y organización planteáis de forma territorial y con otras organizaciones o colectivos?

Alfredo: Hay una necesidad imperiosa de unirse para combatir la crisis económica y sanitaria que atravesamos. En base a un plan de choque sanitario y social, que rescate a los trabajadores/as y los sectores más populares castigados por esta crisis, recuperando, entre otras cosas, los servicios públicos.

Parte de esta crisis, provocada por la pandemia, viene acentuada por los grandes recortes y privatizaciones que hemos sufrido estos años, en sanidad, educación, servicios sociales, transportes, vivienda, desindustrialización, etc. Estamos luchando por ir concretando esos puntos en común en las diferentes organizaciones para organizar la movilización para ir recuperando ese terreno perdido. Ya se han hecho avances, con el Plan de Choque, el pasado día 26/10 hubo una manifestación en Madrid por la recuperación de los servicios públicos, las concentraciones en los Centros de Salud, las manifestaciones de los barrios obreros, etc.

Debido a la actual situación sanitaria ¿Qué tipo de movilizaciones o protestas veis necesarias desde co.bas durante los próximos meses?

Alfredo: La actual situación exige que todo cuanto hagamos vaya acompañado de las obligadas medidas de seguridad sanitaria, así lo defendemos y así lo practicamos tanto en los locales del sindicato como cuando salimos a las movilizaciones en la calle. Pero hay que seguir saliendo a la calle, apoyando las huelgas y protestas, desde casa no vamos para los EREs a lograr un plan de choque sanitario y social.

Sin embargo, aquí conviene poner los puntos sobre las ies: prudencia y seguridad no puede ser sinónimo de resignación, de renuncia a la movilización, no lo aceptamos. Aprovechando la situación se está azuzando esa resignación y atentando contra derechos fundamentales. Por ejemplos los/as médicos, enfermeras, limpiadoras…el personal sanitario en esencia, está convocando huelgas con justa razón porque ni hay refuerzos, no se contrata lo prometido, no se dignifican los salarios, no se garantiza estabilidad en el empleo, pero resulta que en los hechos se está prohibiendo el derecho de huelga con servicios mínimos que son abusivos, de más del 100%, porque hablan del 100% sobre las plantillas no sobre los servicios reales que hay de cada día, así que la huelga al final es sinónimo de más gente trabajando que en un día normal.

El Estado de alarma último introduce criterios peligrosísimos porque ahora las manifestaciones ya no basta con comunicarlas a Delegación de Gobierno, te exigen autorización previa. Y lo peor es que hacen una campaña mediática vergonzosa, todo el que protesta en la calle es un presunto negacionista, activista de la extrema derecha o en el “mejor” de los casos un irresponsable como “los jóvenes” culpables los contagios.
Un confinamiento sin medidas sanitarias y sociales, ni es confinamiento ni resuelve los problemas. No puede ser que digan que “nadie quedará atrás” y luego se siguen despidiendo a los trabajadores/as y los ERTEs se convierten (como avisamos) en EREs; no puede ser que haya trabajadores/as que siguen sin cobrar los ERTEs o peor aún sin ayuda alguna porque forman parte de esa legión de entre 2 y 4 millones de personas que son trabajadores/as en la economía sumergida.
Un confinamiento real exige habilitar viviendas para las familias que viven hacinadas, garantizar la comida, los salarios íntegros (que las grandes empresas paguen el 100% del salario), aumentar el transporte público para no tener que ir hacinados; garantizar el acceso a los medios de protección a todo el mundo y reforzar la sanidad empezando por la Atención Primaria, porque los Centros de Salud están sin personal y es un drama para las personas contagiadas y para las muchas con otras patologías que no están siendo atendidas.
Estas necesidades hay que exigírselas a los gobiernos y por eso, reiteramos, que con todas las medidas de seguridad sanitaria hay que seguir saliendo a la calle.

Por último ¿Qué le diríais a aquellos jóvenes que se han incorporadorecientemente al entorno laboral? ¿Podríais darles unas pinceladas sobre los aspectos más relevantes por los qué vale la pena participar en las actividades reivindicativas?

Alfredo: Hay quien se pasa el día recriminando a los trabajadores/as más jóvenes que no estén afiliados a los sindicatos, que “no tienen conciencia” como si la conciencia se adquiriera tomando pastillas o callera del cielo como el maná.

Cuando los trabajadores/as entran en las empresas por primera vez se encuentran muchas veces, como he contado antes, con sindicalistas que negocian condiciones para ellos sin contar con ellos y en peores condiciones que los más veteranos y si se animan y salen a luchar, son esos mismos dirigentes burocráticos los primeros en poner palos en la rueda y frenar cualquier atisbo de “radicalización” o lucha independiente de la clase obrera.

La burocracia sindical se muestra así como una parte esencial para sostener el sistema capitalista y eso es lo que ven muchos jóvenes cuando por primera vez entran en el mundo laboral. Eso genera un desapego cada vez mayor de los sectores más precarios de la clase obrera, en especial de la juventud, que acaban viendo a los “sindicatos” como instituciones del Estado, sometidos y financiados por él. Por eso, lo primero es decirles que entendemos su desapego, su escepticismo y que muchos no sientan la necesidad de estar en sindicato alguno.

Pero esa compresible reacción no deja de ser un error contra los propios trabajadores, es autocastigarse por los errores de los demás. Una pésima representación de Romeo y Julieta o versiones horteras y lamentables de So payaso o Cuéntame un cuento, no puede llevarnos a sacar la conclusión que Shakespeare era un pésimo escritor y los Extremoduro o los Celtas Cortos unos deplorables músicos.

Los Sindicatos se hacen más necesarios que nunca porque las condiciones de trabajo son más lamentables que nunca y los sectores más jóvenes de la clase obrera son los llamados y llamadas a reconstruir el sindicalismo de clase, el sindicato como la herramienta de lucha.

Nosotros decimos siempre esa frase de “el miedo nunca conquisto derechos”, en esta vida nadie regala nada y tenemos que luchar desde que nacemos. La mejor manera de afrontar todas estas luchas es estando organizados. La verdad es que el futuro no augura nada bueno, a no ser que con las movilizaciones, organizándonos, comencemos a cambiar la situación.

Necesitamos trabajo digno, estable, con salarios que no condene a la clase obrera a la pobreza, necesitamos que derechos básicos como la vivienda, la educación la sanidad sean considerados derechos básicos y no instrumentos de negocio privado, necesitamos acabar con toda forma de explotación y de opresión, sea machista, racista, xenófoba lgtbifóbica y necesitamos que la clase obrera se oponga a la cabeza de la lucha contra el colapso climático porque no hay planeta b. Así que es grande y revolucionaria la tarea, por eso necesitamos la rebeldía el impulso que la juventud por ley de vida tiene.

¿Dónde pueden contactaros o seguiros los lectores que así lo deseen?

Alfredo: Nos pueden encontrar en nuestro local de Madrid, en la calle Moratines nº22 1ºB, en el correo electrónico madrid@cobas.es. Y si son de otros territorios pueden entrar en nuestra web www.cobas.es